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El camal y sus alrededores

  • 28 feb 2017
  • 2 Min. de lectura

El cantar del gallo a las 12:00 am anuncia el inicio de un nuevo día de faena en el camal Municipal de Guayaquil. Al fondo del camal se pueden observar las reses que serán sacrificadas en este día. “José Zambrano”, hombre corpulento, de gran fuerza, de tez morena, ojos grandes y de sonrisa alegre; matarife desde hace 29 años, quién inicia su jornada de trabajo a las 12:00 am hasta las 5:00 am, cuenta lo duro de esta labor que ha realizado durante casi tres décadas, comenta que hay dos historias una dentro del camal y otra fuera de él.

Recuerda que antes las formas de sacrificar a las reses eran más rústicas, y dice que con el pasar del tiempo, la tecnología ha ganado espacio en el camal y a su vez se le facilita el trabajo que tanto ama. Como dice que antes era más duro porque el animal veía como su semejante era faenado ante sus ojos y esto provocaba un trauma e inquietud en el animal que veía aquel hecho.

Aquello producía que la carne segregue bastas cantidades de toxinas que no son saludables para un organismo humano, la carne se dañaba agregó Zambrano. En cambio ahora, el animal no sufre, en la actualidad el trabajo se hace mediante descargas eléctricas y no con el cuchillo.

A los alrededores del camal se divisan varios negocios de venta de comida; Yolanda López se acerca muy temprano al matadero a comprar carne, vísceras, patas, etc. Ella se ha dedicado por más de 40 años a la venta de comida en el sector. Para la elaboración de diversos platicos típicos como lo son: la guatita, caldo de pata y bistec de carne, que son muy apetecidos por los comensales guayaquileños. Con su trato amigable para con el cliente cuenta que gracias a Dios y al camal ha podido mantener a su familia y educar a sus hijos, que con el fruto de este negocio lograron ser profesionales.

A las 10 de la mañana doña Yolanda más conocida como la “madrina”, termina su jornada de trabajo agradecida con Dios, añade que si el camal no trabaja ella tampoco, por eso su gran aprecio hacia este sector.

Dice que el mayor problema es la inseguridad del sector, reclama mayor presencia policial pero a pesar de todo ama y cuida de este lugar.

Sin duda, que dentro y fuera del camal, se viven muchas historias de trabajos para unos y de satisfacción para otros.

 
 
 

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